Repose, tómese un tiempo, mire que nada es tan urgente para incrementar su neurosis, si se aburre, es la vida dándole la bienvenida.
Mucho color le das a los instantes mortuorios de tu deuda financiera, deja que la cobranza se extienda hasta que sea impagable y ambos, tanto tú, como el prestamista se fundan en un infinito surrealista.
Siempre anteponiendote y falsificando el curso de la vida, siempre realizando las oraciones incorrectas, nunca reescribiendo el proceso copernicano de atesoramiento de los fenómenos.
Importante son los ojos que ven, pero sublime es el que mira, ese nativo oculto entre la dicha y el cosmos, el analgésico efectivo y desbaratador de mentiras, nunca creador, siempre testigo.

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