Nueva rutina, morada del ensueño.
Urge poder combatir el desastre que genera atarse los cordones, luego de dormir una noche, sobre un colchón maltrecho por los años y las tiernas sacudidas.
Riñones destrozados y lumbago anunciando su aterrizaje.
¡Con todo eso! sigue el modelo de la eterna contradicción, culpar al capital y vulnerar a los flojos, esos flojos que sueñan, aprendices de magos, que modelan con el pensamiento un paraje ad-venire, atenderlos, cuidarlos, mirad que construyen la semilla que traspasarán al primogénito.
El buscador implacable y constructor de la utopía.
Tened paciencia.
¿Mientras? acudid en masa hacia la cima del poder.
Ps: Llevad, piedras, hachas y temple.

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