El escritor un mercenario descarado, que nunca rinde cuentas ni tributa hacia ese paraje innoble-mente abordado, se le extrae la savia, no entran descalzos, plantillas mugrosas de egoísmo y codicia.
¿Ser un santo con vocación literaria? No pensemos en esa hagiografía, solo mantengamos el asombro por las maravillas que fecundas en cada fragmento. No atacaré la mala prosa, solo cuidaré la materia prima.
¿Libro bueno? ¿Libro malo? cosas de estilo, pero como observador complacido del proceso desde sus orígenes, me vuelco como rishi protector del proceso y fruto final.
Un libro como mensaje del delirio o sensatez, una invitación verdadera hacia el afuera estando dentro, mirar más profundo y encontrarse con la luz, una luz al revés

Comentarios
Publicar un comentario